LOS ACEITES ESENCIALES: MARAVILLA DE LA NATURALEZA

   Las plantas tienen un papel vital en el equilibrio ecológico de  nuestro planeta y también en el nuestro ya que han estado íntimamente relacionadas con el bienestar físico, emocional, mental y espiritual del ser humano desde el principio de los tiempos.

   Los aceites esenciales, o esencias, se elaboran en el citoplasma de ciertas células vegetales y se acumulan en determinadas partes de las plantas: raíces, hojas, flores, según el tiempo atmosférico, la fase de desarrollo en que se hallen y hasta el momento del día, de ahí que su composición varíe con la época del año y la hora de la recolección.

     En la planta cumplen funciones de protección, defensa y aseguran que las plantas aromáticas no tengan enfermedades, insectos que las ataquen, ya que tienen propiedades antisépticas muy poderosas y al mismo tiempo  combaten virus, bacterias, hongos y parásitos. También son vitales para que la planta crezca, viva, evolucione y se adapte a su entorno. Conocidos como “la esencia de la planta”, los aceites esenciales puros no sólo la protegen, sino que también determinan su aroma.

   En algunas especies se distribuyen uniformemente por todas sus células -es el caso de los pétalos de la rosa- y por ello su extracción resulta en extremo laboriosa; en otras se almacenan en bolsas secretoras, como ocurre con la corteza de la naranja, el limón o la mandarina, de modo que al estrujar la cáscara, la bolsa se rompe y sale el aceite.

   Los frutos de las umbelíferas- anís, comino, angélica- tienen unos tubitos microscópicos con células secretoras en su interior, y en las labiadas son unos pequeños “pelillos” los que segregan la sustancia aromática.

   La composición de cada aceite esencial es compleja: está constituido por variados ingredientes, aunque existe siempre uno mayoritario: alcohol, cetona, terpenos…También es variada la proporción entre ellos, que depende de las condiciones ambientales en que se desarrolla la planta, hasta el punto de que algunas especies poseen quimiotipos (las variaciones biológicas de una planta causado debido a los efectos de la luz, el suelo, la temperatura, las condiciones climáticas durante los procesos de la vida vegetal; quimiotipos diferentes pueden producir efectos diferentes cuando se utiliza en la curación o aplicaciones terapéuticas), distintos en función del componente que predomine.

QUIMIOTIPOS

   Si queremos dedicarnos a la Aromaterapia, es indispensable conocer el quimiotipo, éste aporta precisión y permite definir las moléculas bioquímicamente activas y mayoritarias. La noción de quimiotipo fue introducida por Pierre Franchomme en 1975.

La precisión del quimiotipo, conjuntamente con la denominación científica latina, permiten comprender a la perfección el modo de acción de los Aceites Esenciales, lo que redundará en el uso de una terapia natural, potente y eficaz.
Es necesario dilucidar el quimiotipo, porque una misma planta aromática, definida botánicamente, sintetiza una esencia bioquímicamente diferente en función del biotipo en el que se desarrolla.

El quimiotipo es el perfil bioquímico del aceite esencial. Indica el componente bioquímico, no siempre mayoritario, pero cuya acción es la más significativa en el aceite esencial.

Las moléculas de los aceites están agrupadas en varios quimiotipos según la similitud de sus propiedades, que pueden ser:

cetonas,

ésteres,

cumarinas,

fenoles,

monoterpenoides,

mentoles,

terpenos,

sesquiterpenos, etc.

   Numerosos aceites contienen más de un quimiotipo: la Salvia Esclarea incluye 250 moléculas distintas de las cuales un 75% proceden del quimiotipo éster y un 15% del quimiotipo monoterpenol.

   Por eso, muchos aceites tienen un abanico de virtudes muy amplio. Con la identificación y medida precisas de los quimiotipos se podrán determinar las propiedades del aceite esencial.

   El quimiotipo permite identificar los aceites esenciales extractos de una misma variedad botánica pero con composición química distinta. La composición química es fundamental porque incide en las propiedades terapéuticas del aceite y también en su grado de toxicidad.

   El quimiotipo puede variar en función de la composición del suelo, de los días de sol, de la humedad del clima y del momento de la cosecha de la materia prima.

   Para cada lote que se procesa,  procede al análisis del quimiotipo.

   En Young Living, el quimiotipo se determina en nuestro laboratorio tras un análisis cromatográfico y espectrográfico que permite identificar todas las moléculas aromáticas, cuantificarlas en proporción y seleccionar precisamente los aceites esenciales para un uso seguro y eficiente.

   Se establece un verdadero documento de identidad del aceite y se atribuye un número de que se indica en el envase final.

El aceite de Romero ilustra la importancia de determinar el quimiotipo:

el aceite de Romero con quimiotipo Cineol (Marruecos, Túnez) es apropiado para mejorar la respiración, en caso de resfrío,

el aceite de Romero con quimiotipo Alcanforado (Provenza, España) es adecuado para aliviar las tensiones musculares,

el aceite de Romero con quimiotipo Verbenona (Córcega) es un estimulante para el hígado.

Se conocen también siete aceites de Tomillo por sus quimiotipos respectivos, cada uno teniendo propiedades distintas:

Alfa-terpineol.

Carvacrol,

Eugenol,

Geraniol,

Linalol,

Paracimeno,

Timol,

Tuyanol,

  Son varias las teorías que intentan dar explicaciones de los mecanismos de la actividad terapéutica, en general, y de los Aceites Esenciales, en particular  por ejemplo, la teoría de Filatov de las estimulaciones biogénicas las cuales reforzarían la regeneración tisular, la modificación del campo electromagnético, actuación sobre el sistema nervioso vegetativo, repercusión sobre el pH o el poder de óxido-reducción, como intento de explicar el poder antiinfeccioso de los aceites esenciales.

   Los Aceites Esenciales son concentrados de activos naturales muy potentes, por lo que se aconseja seguir atentamente los usos recomendados para cada uno de ellos en particular.

   Así por ejemplo, del tomillo, o “thymus vulgaris”, se obtienen hasta seis tipos diferentes de aceite. La recolección y  sobre todo, el proceso de extracción de la esencia son otros factores que influyen poderosamente sobre el resultado final.

   Las plantas aromáticas son las auténticos “fabricantes” de aceites esenciales, ya que, aunque la mayor parte los contienen, éstas los concentran en mayores cantidades. Las familias botánicas de las labiadas y umbelíferas- a las que pertenecen, entre otras, el anís, el tomillo, el perejil, la menta, el orégano, y el romero- son las principales productoras.

   Otros grupos de interés son el de las lauráceas-laurel- las rosáceas- la rosa, fresa, melocotón-y el de las rutáceas- naranja, limón, bergamota.

   La cantidad de aceite esencial que se obtiene de una planta oscila entre el 0, 01 y el 10%, aunque la proporción puede ser mayor. Los pétalos de rosa, por ejemplo, contienen muy poca: son necesarios unos mil kilogramos para lograr tan sólo cuatrocientos o quinientos gramos. De cien kilogramos de eucalipto y lavanda se extraen unos tres kilogramos, y de cien de perejil o tomillo, unos doscientos gramos.

   Generalmente, las esencias son líquidas, muy fluidas, solubles en parte en agua y del todo en alcohol, aceites y éter. Suelen ser también claras y transparentes, aunque hay excepciones:

   la de manzanilla es de color azulado;

   la de bergamota, verde;

   la de limón, amarilla,

   y la de jazmín, muy oscura.

   Los aceites esenciales se obtienen mediante diversos procedimientos, dependiendo de su localización en la planta. Su gran volatilidad obliga a conservarlos en recipientes herméticos, protegidos de la luz y a una temperatura de quince o veinte grados centígrados; y es, así mismo, la causa de su fácil y rápida penetración en la piel.

   Los aceites esenciales contienen las moléculas con la capacidad oxigenante más poderosa que se conoce y que  pueden transportar los nutrientes a las células. Los nutrientes no pueden ser utilizados y asimilados efectivamente por las células sin el oxígeno. Los aceites esenciales 100% puros no solamente transportan el oxígeno y los nutrientes a las células, sino que también ayudan a los tejidos a desechar las toxinas.

   El uso de los aceites esenciales se remonta a las épocas más antiguas en tiempo de los egipcios, quienes descubrieron la manera de utilizar estas substancias orgánicas para producir diferentes efectos en los seres humanos.    Ellos valoraban el uso de estos aceites aromáticos mucho más que al oro al grado de que cuando se descubrió la tumba del rey Tutankamon, se encontraron más de 350 jarras de alabastro que contenían residuos de aceites esenciales frescos y que todavía podían ser utilizados. Los ladrones de tiempos antiguos habían preferido llevarse los aceites en vez del oro.

   La química de los aceites esenciales es muy compleja pues cada uno de ellos contiene decenas y hasta cientos de componentes que actúan en sinergia produciendo efectos sorprendentes y sumamente benéficos en el organismo.

   La técnica más empleada es la destilación al vapor. Las plantas se ponen en un recipiente con agua que se lleva a ebullición, con lo cual se obtiene un vapor de agua con partículas de aceite en suspensión; esta solución pasa por un serpentín o alambique que es enfriado continuamente con agua, de forma que se recogen en recipientes distintos el aceite y el agua. Esta agua se conoce como “hidrolato” y también se emplea con fines medicinales.

    Tomemos por ejemplo el aceite esencial de lavanda. Para destilar la gama completa de sus componentes curativos, es necesario que se destile durante 2 horas. Pero más del 90% de toda la lavanda que se importa de Europa y se vende en el mercado estadounidense, ha sido destilada durante solamente 15 minutos a altas temperaturas y presión, además de que se le adicionan solventes químicos.

   Otro ejemplo es el aceite de ciprés que necesita de un largo proceso de destilación para mantener sus más de 280 componentes. Si se destila durante 20 horas, solo pueden conservarse unos 20 componentes, mientras que si se destila durante 26 horas, se pierden todos. Es necesario entonces un proceso de 24 horas para que se conserven todos y cada uno de ellos. Además la destilación debe ser en frío y a baja presión, pues de lo contrario sucede como cuando hervimos cualquier verdura, que se pierden sus principales vitaminas y minerales. La mayoría de los aceites de ciprés que se venden en los Estados Unidos, han sido destilados unas tres horas a lo sumo. Por esta razón, no pueden ofrecer los mismos resultados en ningún sentido, pues muchas veces  solo queda el aroma.

   La Melisa es otro ejemplo interesante, ya que se necesitan de 2 a 3 toneladas de plantas para producir tan solo medio kilo de aceite esencial 100% puro de Melisa. El caso del aceite esencial de rosas es muy similar y esa es la razón por la que estos dos en especial son muy caros y que cuando se encuentran aceites supuestamente de rosas o de melisa a precios muy baratos, es evidente que están adulterados y que seguramente nos están dando gato por liebre. Esto puede llegar a ser inclusive peligroso para la salud, pues los aceites de baja calidad que no sean 100% puros y orgánicos pueden causar reacciones adversas en la piel y tóxicas en el organismo.

   El problema que tenemos es que es muy difícil distinguir un aceite 100% puro de uno que no lo sea, ya que algunos de los químicos utilizados para mantenerlos son muy difíciles de detectar y solo utilizando técnicas muy sofisticadas y complicadas como la cromatografía de gases, es posible distinguir la diferencia. Por lo tanto, es de vital importancia tener mucho cuidado al elegir aceites esenciales de alta calidad, que provengan de una compañía realmente seria, que mantenga rigurosos estándares de calidad como Young Living.

   LOS ACEITES ESENCIALES 100% PUROS TIENEN CINCO CARACTERÍSTICAS MUY IMPORTANTES:

las plantas correctas,

siembra y cosecha en tiempos específicos,

destilación adecuada a cada planta, para conservar la pureza,

potencia y frecuencia eléctrica,

análisis en laboratorio para certificar la bioquímica de cada aceite esencial.

   La pureza tiene mucho que ver con el cultivo orgánico y sin químicos y la potencia con su destilación en frío y a baja presión.  Por eso  Young Living tienen sus propias granjas de cultivo completamente orgánicas, son 9, en donde no se utilizan pesticidas ni fertilizantes químicos, pues contaminarían los aceites con efectos muy dañinos para la salud. En vez de eso, utilizan aceites esenciales como la canela y otros para combatir plagas y el proceso de destilación se hacen a baja temperatura y presión.  Además la destilación se lleva a cabo ahí mismo para que no se pierda la potencia de la planta al transportarla a grandes distancias.

   Además de esto los aceites esenciales de calidad también tienen una frecuencia bio-eléctrica. En 1992 Gary Young y Bruce Tainio de Tainio Technologies (una división independiente de la Eastern State University de Cheney, Wa) empezaron a medir con exactitud la frecuencia eléctrica de los aceites esenciales.

   Ellos verificaron que los aceites esenciales tienen una frecuencia bio-eléctrica medible en hertz, megahertz y kilohertz. La frecuencia es la tasa medible de energía eléctrica que es constante entre dos puntos.

Para leer sobre la frecuencia eléctrica, pincha este enlace!

www.acu-aroma-therapy.com/la-frecuencia-electrica/

 

 

Pilar Garibi

Experta en Aromaterapia y Liberación Emocional. Cosmetóloga. Acupuntura. Facilitadora del Masaje Gota de Lluvia. Vive en Zapopan, México. Realiza cursos y terapias en línea y presenciales.Soy una apasionada en animar y ayudar a otros a transformar su salud corporal, mental y espiritual!

Correo: ylacuaroma@gmail.com

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